Lo que fácil viene, fácil se va.
Al parecer y visto lo visto, este es EL lema de la semana. Hablando con varios amigos y haciendo un balance de este último año (exactamente desde mayo del año pasado hasta mayo de este año) he llegado a esta frase tan conocida (y aplicada a la vez) por muchos. He llegado a la conclusión de que no podemos evitar que la gente entre y salga de nuestra vida sin apenas dar una justificación, desordenándote, destrozándote, alegrándote o cualquier otro "-ndote". Que muchas cosas no son para siempre. Que muchas personas no cumplen lo que dicen o lo que sienten. Que muchos nos creemos lo primero que nos dicen porque es ideal y nos hace sentir especiales, sin ni siquiera buscar la verdad en esas palabras. Que muchos seguimos siendo un poco inocentes. Pero también nos damos cuenta de que ese espacio que dejan esas personas puede ser ocupado por personas mucho mejores y especiales. Personas que sabrán lo peor de ti y, aún así, estarán contigo.
Por lo tanto, doy gracias a todas aquellas personas que han decidido salir de mi vida para dejar entrar a gente que espero que nunca lo haga. Al igual que doy gracias a todas aquellas personas que siguen al pie del cañon. Ellos saben quienes son, o espero que lo sepan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario