domingo, 13 de abril de 2014

A ti sí que te echo de menos.

Querido Yayo Celso,
Hoy es 14 de abril. ¿Sabes lo que quiere decir? Mañana cumples otro año más, te vas haciendo más mayor... O así me gustaría que fuese. Todo esto es lo que te diría en circunstancias normales, circunstancias que ya no puedo vivir desde hace cuatro años. Ese miércoles 14 de abril de 2010 nos marcó a todos, para mal, obviamente. Te fuiste. Para no volver. Sin dejar una nota, un mensaje, una voz. Te fuiste para siempre, dejándome tu voz grabada en mi mente y nuestros recuerdos y experiencias en la misma ubicación.

Si te soy sincero, me estoy sorprendiendo a mí mismo por el hecho de ser capaz de escribir esto sin romper a llorar. Es algo que cuando te fuiste e incluso meses después no habría sido capaz de hacer. Puede que tu partida coincidiese también con determinadas experiencias que hicieron de ese momento de los peores de mi vida, tal vez. Es hasta bonito ver como me he hecho ese hombre fuerte que querías que fuese cuando me insultaban en el colegio, cuando lloraba cada vez que me echaban la bronca o cada vez que tenía miedo de algo. Sí, lo conseguí. Y sería más bonito si tú estuvieses aquí conmigo para decirme que lo he conseguido y que estás orgulloso de mí y de la persona en la que me he convertido. Aunque bueno, sigo teniendo mis defectos de siempre, no te creas. Sigo siendo un cabezota (culpa de mamá), pierdo la fuerza por la boca y a veces digo o hago las cosas sin pensar. Pero créeme que lo hago de manera inconsciente y lo intento corregir para ser una mejor versión de mí. Por todo lo demás, la vida es genial. He superado metas, he crecido como persona, he conseguido conocer a gente hermosa y preciosa por dentro y por fuera, he podido conservar (o hacer que me soporten) a las personas que me han acompañado durante todo mi trayecto y que nunca me han abandonado... Puede que mi vida no sea perfecta, pero es, que ya es algo ¿no?
Las cosas han cambiado mucho desde que te fuiste. Raquel entró en la universidad y está ya en tercero de carrera (qué suerte), mamá empezó a trabajar, papá se recuperó de la vista, mamá Aurora es una campeona (cosa que en realidad no es una novedad, pero queda muy bien presumir de ello), Alejandro cada vez está más alto, la gata Muqui cada vez más gorda, viajamos a Nueva York, terminé el colegio y entré en la universidad... Exacto, en Periodismo, donde te decía que quería entrar y donde lo he conseguido, como tú me dijiste. Lo único que no ha cambiado es la finca, la cual me pasé los fines de semana de primavera y verano de mi infancia regando contigo por poco que me gustase porque "era un muchacho de la capital". La pena es que nuestro árbol se ha quedado un poco pocho, pero le siguen saliendo algunas hojitas así que todavía está con algo de fuerza.

Puede que te preguntes, ¿por qué esta carta-post que vas a publicar a lo attention whore (inglés, ya sabes) en público? No lo sé exactamente. Sé que te echo de menos. Que quiero aprovechar para decirte todo lo que no pude. Que te quiero aunque ya no estés aquí. Que fuiste como mi segundo padre. Que fuiste mejor profesor que cualquiera de los que he tenido en el colegio. Y que, aunque es algo que dicen todos los nietos del mundo, tengo (porque para mí no te has ido totalmente) el mejor abuelo del mundo y que nunca me olvido de ti ni de tus sabias palabras. Que a ti SÍ que te echo de menos y que no hay día en el que no piense en ti.

Gracias por hacerme mejor persona día a día, aunque no estés presente para darte cuenta.

Te quiero muchísimo, y ojalá estés bien estés donde estés de parte de tu nieto mayor, de Davicín.

1 comentario: