sábado, 29 de marzo de 2014

¿Echar de menos a alguien?

"Echar en falta, ponerse triste por la falta de algo o de alguien". 

Esa es la definición de "echar de menos". ¿Quién no ha echado de menos en esta vida? Si alguien dijera que no ha echado de menos a algo o alguien, es mentira. Totalmente. Todos tenemos nuestros momentos de nostalgia, y esa nostalgia se traduce en recordar y, probablemente, en echar de menos. Echo de menos mis días en Nueva York. Echo de menos la playa, el mar. Echo de menos esa sensación de escuchar un disco por primera vez y todo lo que eso conlleva. Echo de menos a quienes ya no voy a poder ver porque llegó su momento. Echo de menos cosas o personas que ya no tengo a mi alrededor o que no tengo a corto plazo. Sin embargo, ¿se echa de menos a X persona que está presente en tu vida, pero simplemente no está en la manera en la que tú deseas? ¿O se echa de menos la forma en la que esa persona te hacía sentir, te hacía reír, te hacía ilusionarte, te hacía olvidar de tus problemas o te hacía sentir bien? Probablemente si X persona estuviera presente pero sin hacernos sentir de esa manera, no la echaríamos de menos. O al menos yo no la echaría de menos. Echo de menos a mis abuelos, porque ya no están conmigo y no lo van a estar nunca. Pero no echo de menos a una persona con la que he discutido, echo de menos como era mi situación con esa persona antes de la discusión. 

La pregunta que se puede plantear a continuación es la siguiente: ¿echar de menos es malo? Es doloroso, pero no es malo. Es bonito, es poético, es humano. Echas de menos a alguien (o lo que ese alguien te hace sentir, dependiendo de por donde se mire) porque quieres a esa persona o quieres lo que te hacía sentir. Sin embargo, ¿estar siempre echando de menos es malo? Dependiendo de la situación creo que sí. Echar de menos siempre a alguien a quien no vas a recuperar es normal. Echar de menos siempre a alguien que ha decidido irse para no volver dejando pedacitos de ti destruidos por la tierra y que ha decidido pasar página sin ti sí es malo. ¿Por qué no tenemos nosotros el mismo derecho a pasar página que esas personas? ¿Por qué siempre tenemos que echar de menos a una persona en vez de dejar que esa persona nos eche de menos a nosotros? Suena rencoroso e incluso cruel, pero ¿por qué siempre sufren los mismos?  No es justo, es trágico. Echa de menos a alguien si quieres. Pero NUNCA te dañes echando de menos a alguien que no va a volver o que no te quiere. Ya vendrá otra persona que te haga sentir incluso mejor. Y ahí, habrás ganado, sonreirás mientras el resto cae. 



viernes, 28 de marzo de 2014

¿Por qué?

Perdido entre sueños. Perderse. Entre sueños. "¿Es eso posible? ¿O es simplemente una invención del chalado este que escribe?". Probablemente la gente que lea el título de mi blog se hará estas dos preguntas para nada tontas.
Exactamente, "Perdido entre sueños" es el título de mi blog. Y sí, es más que posible que ocurra. ¿Nunca os ha ocurrido que soñáis con cosas tan bonitas, hermosas y maravillosas que desearíais que fueran verdad y que eso os provoque ilusión, nostalgia y pérdida e incluso dolor por no tenerlas? Pues si alguna vez habéis experimentado esa agridulce sensación, ya me conocéis un poquito más. Si se piensa detenidamente, en realidad perderse en los sueños es como perderse por una ciudad, pero con una clara diferencia: Existen mapas que nos ayudan a encontrarnos en una ciudad, mientras que los sueños son simplemente eso, sueños. Expectativas. Deseos. Ilusiones. Tú. Y a modo de carta de presentación, me gustaría hablar un poco de mis sueños y cómo soy gracias a estos mismos.
Mi nombre es David, tengo 18 años, y vivo en Madrid, España. Mi familia y amigos, la música y la moda son, probablemente, las tres venas que van conectadas directamente a mi corazón. Realmente pienso que lo que soy ahora se basa en lo que verdaderamente amo, por lo que mi corazón palpita, por lo que me levanto de la cama día tras día por muy nublado que esté el cielo. Vale, parezco muy pasional y romántico pero, ¿es eso verdaderamente un problema? También me considero una persona extrovertida, cariñosa, extravagante y fuera de lo normal. Y eso es algo que aunque parezca genial y fantástico y vanguardista también tiene sus contras. Muchos no te entienden, muchos te critican, muchos te odian sin conocerte, muchos hacen muchas cosas. Una desgracia, puede, pero no es mi problema. Ya no. Quien no me quiera o no me entienda no está obligado a hacerlo, lo único que les pido a esas personas es que no pongan piedras en el camino.
¿Cuáles son mis sueños? ¿Cuales son las aspiraciones que me caracterizan? Veréis, tampoco quiero mil cosas materialistas que dentro de X tiempo dejarán de tener sentido para mí. Mis sueños se reducen a ser feliz. "Ser feliz no es un sueño, ser feliz es un estado anímico, una sensación". Bueno, respeto ese punto de vista pero no lo comparto. Quiero que mi felicidad dependa de mí y de lo que soy. Quiero superar mis miedos y obsesiones (muchos son, por desgracia). Quiero vivir mi vida. Quiero abrazar a mis amigos y a mi familia hasta el día en el que eso no sea posible. Quiero a esa media naranja en mi vida que me haga sentir la persona más especial y valiosa del mundo. Quiero dedicar mi vida a la moda, bien desde la pasarela o desde una redacción de una de las grandes fashion magazines del planeta. O tener yo una propia. Quiero vivir en Nueva York. Y quiero que todo lo anterior sea una cosa, que puedan permanecer juntas. Surrealistas, me dicen unos. Imposibles, me dicen otros. "No lo vas a conseguir", me dicen unos terceros. No se dan cuenta de que ese "no puedo" es un "ve a por ello" más para mí. Y para vosotros debería. Sueña lo que quieras TÚ. TÚ eres quién desarrolla tu vida y ellos NO deciden tus sueños por ti. Eres el amo de tu propio destino. Enséñales lo que puedes hacer. Piérdete entre sueños.